
Un cuadro que me llevó más de un año terminar, y que me emocionó mucho compartir.
Muchísimas horas de trabajo, componiendo, buscando repensar materiales como el nylon desde el pincel de un siglo que le fue ajeno. Repensarse uno tras el velo plástico, desnudx en aislamiento, deseando nada más que sentirse un poco menos solx.
Gracias especiales a mi maestro en la Escuela Kis, mentor y amigo en un proceso en el que casi prendo fuego todo varias veces.

