Carta II
16 de marzo de 2025
Querido Dr. Fontan:
En 1968, junto al Dr. Baudet, usted desafió uno de los límites de la anatomía humana: demostrar que era posible sobrevivir con un sistema circulatorio incompleto.
Frente a pacientes que presentaban hipoplasia del ventrículo izquierdo —donde era casi inexistente la cavidad destinada a impulsar la sangre al cuerpo—, diseñó una nueva arquitectura, como un hack del GTA para sobrevivir a pesar de las estrellas: conectar directamente las venas sistémicas y las arterias pulmonares, eludiendo la necesidad de una bomba funcional en el circuito.
La estrategia, publicada luego en 1971, revolucionó la fisiología: la sangre aprendería a fluir solo por presión, y no por fuerza ventricular.
Consiguió, con sus estudios y técnicas, que el flujo siguiera con un único ventrículo, algo inimaginable hasta entonces, y es eso lo que me conmina a escribirle hoy.
Yo, poeta, músico, mitad ilusa y la otra ausente, sin saberlo, he hecho avances sin intención sobre el terreno de su maestría: cual paciente cronológico de una condición terminalmente peor que aquella hipoplasia sesgada a un ventrículo solamente.
He comprobado el día de la fecha, mi estimado Francis, que un ser humano aún puede sobrellevar la vida solo con medio corazón completo.
Con respeto y gratitud, Nacho